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Tiempo de construir más puentes


En el marco de mi participación en Voces en la Cuarentena: Ciclo de columnas y ensayos vinculados con el coronavirus del programa En Perspectiva en Radiomundo 1170 AM, les propongo poner foco en la inminente puesta en marcha del Ministerio de Ambiente, consagrado en la reciente Ley de Urgente Consideración.


El artículo 293 define que al nuevo ministerio le compete, entre otras cosas, “la formulación, ejecución, supervisión y evaluación de los planes nacionales de protección del ambiente, ordenamiento ambiental y conservación y uso de los recursos naturales, así como la instrumentación de la política nacional en la materia.


Se ha dicho que hay varios desafíos por delante:

· Control de las industrias de gran porte

· Atención de la contaminación de cursos de agua y las cianobacterias

· Implementación del Plan Nacional para el Fomento de la Producción con Bases Agroecológicas


Pero a mi juicio hay otros dos desafíos, no explicitados, que representan una gran oportunidad:

1. La construcción de verdaderos puentes de diálogo entre el agro y el ambiente

2. La consolidación de políticas de coexistencia entre rubros productivos

Resulta que con el foco puesto en la pandemia y el coronavirus, los conflictos entre producción y ambiente se volvieron latentes. Parece que olvidamos que estamos atrapados en la dinámica de la verdad y la razón y que cada problema ambiental ocurrido en el medio rural genera una mayor incertidumbre en la población general y en el vecindario en particular.


Distintos conflictos como los de Paso Picón, La Armonía, Guichón y Salto, entre otros, demuestran que:

No existe consideración y respeto por el otro

Las palabras son como espadas y no como puentes

Se defienden posiciones con arrogancia

Ocurren pulseadas lingüísticas

Se confunde ser con saber y hacer

Se ataca al interlocutor antes de discutir la idea

Existe miedo a hablar por considerar la posición o jerarquía del otro

No hay sinceridad

Se ocultan creencias y pareceres


Después de haber trabajado 8 años al frente de la Unidad de Comunicación del MGAP, puedo concluir que hoy día, más que un problema de disponibilidad de información, hay otro más profundo: la credibilidad. Ocurre que mientras por un lado, el sector productivo ejecuta acciones que apuntan a la preservación de los recursos naturales, por el otro, hay un grupo amplio de la población que directamente no cree en la información que está recibiendo.

¿De qué lado crees que estoy?

Uno de los principales problemas asociados tiene que ver con la desconfianza, el miedo y el temor. Se sabe que el conocimiento y la información no mejora mágicamente las relaciones entre las personas. Por eso, parece clave fortalecer el ambiente conversacional de las comunidades directamente asociadas.

Pero no solamente es comunicación.

¿Se acuerdan aquella tragedia ocurrida en Salto y Paysandú en 2017 y que terminó con la muerte de miles de colmenas? Tras una investigación del MGAP se supo que se trató de un acto ilegal que generó un grave perjuicio a los apicultores.

mandarinas


Las muertes de colmenas fueron causadas por un acto intencional, donde seguramente se prepararon cebos tóxicos para matar las abejas. La situación desnudó una falta de diálogo entre apicultores y citricultores. Ni uno avisaba que ponía una colmena pegada al monte citrícola, ni el otro averiguaba de quien era.


Sin llegar a los decretos que establecen zonas de exclusión, como en algunas zonas de España, Uruguay buscó el camino de la coexistencia con un alto contenido de ciencia.


El entonces Director del MGAP, Federico Montes agregó que hay que seguir trabajando en la investigación y que la ciencia juega un rol muy importante en liderar y ordenar estos temas.


Así es que mientras nos escuchamos, en este momento, el INIA trabaja en mejoramiento genético para generar una variedad que perfectamente pueda florecer, producir buenos frutos sin semillas y a su vez, permitir que las abejas produzcan miel. Un auténtico sistema con buena sinergia.


¿De qué lado se puede estar?


Para Uruguay, este pequeño país que parece un damero, la exportación de productos agroindustriales es una necesidad. El país produce para el mercado externo, a diferencia de la mayoría de los países que venden sus excedentes. Quiere decir que las oportunidades de crecimiento necesariamente se vinculan con una intensificación de la producción y al mismo tiempo, con un cuidado del ambiente, adaptados al cambio climático, apoyados por la innovación tecnológica y….. todos juntos.

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