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Que viva el Podcast y el Periodismo lento


Dice el periodista español Alfredo Casares que “los periodistas nos hemos forzado a competir con los ciudadanos de todo el mundo que recorren las calles”. Y estoy de acuerdo que acá hay un serio problema. Particularmente por la extendida dinámica global que implica la dificultad de distinguir a periodistas que viven para iluminar zonas oscuras, de los “reporteros de teclado fácil” que viven para destilar bilis.



No me siento cómodo en ese periodismo del aquí y ahora, de la aceleración constante, en el que ser valioso se equipara a ser veloz, visual, nuevo, ubicuo. Es frustrante aceptar que nuestra voz se reduzca a una vibración más en el bolsillo de cualquier ciudadano.



En una recomendable nota sobre comunicación publicada en Ethic, Casares presenta una necesidad de estos tiempos: el ejercicio del periodismo lento para tiempos acelerados. Partiendo de la base que la velocidad en la que vivimos erosiona la memoria y desconecta acontecimientos, surge la oportunidad de bajar un cambio, profundizar en temas de interés, explicar con pasión y enriquecer las conversaciones.


Esa silenciosa demanda podría estar explicando el muy fuerte crecimiento del podcasting y fenómenos como el audaz The Daily (New Work Times) o la imperdible versión en español de The Washington Post Entendido como la distribución de archivos de audio para que una audiencia interesada lo pueda descargar y escuchar en cualquier momento, existen hoy plataformas como Spotify, Iivox, Apple Podcasts y otras muchas.


Sin ir lejos, hace 48 horas Spotify anunció que llegó a 124 millones de usuarios Premium y que durante el período de octubre a diciembre tuvo un incremento del 200% de las horas de conexión, en parte gracias a los podcasts, una de las apuestas más fuertes de la compañía sueca. A su vez, el Instituto Reuters publicó un informe en el que señala que en países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Australia y Suecia, un 36% de las personas acceden por lo menos una vez por mes a un podcast. Y lo más esperanzador: alrededor de 15% accede a un audio con noticias.

Este fenómeno en Uruguay ya es una realidad. Tradicionales medios de comunicación y programas ya han incursionado en este mundo. Algunos están probando y otros se empiezan a preparar para moverse como pez en el agua. Lo que hay que hacer es recordar que en este mundo hay lugar para todos. Desde empresas, organizaciones sociales, instituciones públicas y privadas, periodistas, medios y hasta los “periodistas de teclado fácil” que tendrán que reconvertirse para dar su voz, no la cara.

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